Queremos sinceramente darte las gracias ya que tu visita le ha dado vida a este espacio, un lugar muy nuestro, para sentirnos felices de ser lo que somos, para compartir y disfrutar de las cosas que nos gustan y nos hacen bien, Felicidades para vos y muchas gracias por ser SéTu.
No encontramos una palabra que pueda representar nuestro mejor deseo para que disfrutes una muy Feliz Navidad y nuestro sincero agradecimiento a la pila de mensajes navideños que hemos recibido.
No olvides en tu casa al Amor, que es el mejor regalo que tienes para dar.
Un beso, una caricia, un abrazo o tal vez una dulce mirada es algo único para la persona que lo recibe, regala toda la ternura que sabemos que tenés.
A vos que formás parte de SéTu, Feliz Navidad.
Brindaremos por vos, no olvides de brindar por nosotros…!
El siguiente es uno de los tantos mensajes que día a día llegan a SéTu, en este caso, un mensaje discriminador, un aberrante texto que degrada la condición sexual de muchas personas de nuestro planeta.
Es evidente que para muchos la razón, la tolerancia y la diversidad sexual son conceptos que están ausentes en sus mentes pese a estar en el siglo 21.
Aunque también se esconde mucha cobardía propia de personas que desde la clandestinidad muestran su inmadurez y que con estas actitudes nos enseñan su ignorancia extrema.
Obviamente que estos tipos de mensajes que a veces nos suelen llegar son minimos con respecto a la catarata de mensajes que nos felicitan por nuestra labor y por nuestro constante trabajo por la defensa de la diversidad sexual. Tarea que llevamos adelante con gran alegría pues significará aceptarnos tal cual somos y asegurarnos un futuro feliz.
Este es un pintor de cuerpos que sufren, que no los sitúa en espacios sino en zulos, que formula una estética cerrada como definición de si mismo y de la humanidad de su entorno. Definición que reinterpreta la figura, nuestro símbolo, a través de un estilo que forma parte del legado pictórico que ha impactado su forma de hacer. Un narcisismo paradójico que da plasmación a nuestra manera de existir sin reconocernos, mejor dicho, sin querer reconocernos en ella.
Perfil de no creencia, de no confianza, en lo idealizado, en lo sublimado y embellecido.
¿Qué vemos en esos personajes deformes, incompletos, mutilados, con esa carnalidad repugnante? ¿Aquello que el visionario interpreta como nuestra condición visual, precedente a la existencial?
Lo cierto es que en ese patrón de imágenes hay un ámbito de desmesura, de angustia, que nos sumerge, eficaz e intencionadamente, en instantes de alucinación, hasta de enajenación.
En un primer momento pensamos que toda la obra nos invita a entrar en un sistema de referencias irracional aunque después, finalmente, nos sirve para advertir que ya forma parte de nuestra realidad, la que él nos está descubriendo.
Quizás no nos atraiga, es posible que nos disguste esa reflexión que sabiamente sabe extraer de su dibujo la fisonomía del dolor y del sufrimiento, pero también es probable que con ello dejemos de apreciar la convicción de esta obra. Por: Gregorio Vigil-Escalera Alonso
Hernan es un chico que entendió nuestra idea de publicar lo bello de un desnudo masculino. El supo darse cuenta todo lo que genera un desnudo artístico y comprendió todas las sensaciones que despiertan en las personas el observar ese cuerpo sin ropas en una composición fotográfica colmada de armonía y de sensualidad.
Gracias Hernan por confiar en nosotros.-
SéTu decidió abrir un espacio en la pagina para toda aquella persona que quiera presentar su fotografía como lo hizo Hernan.
Comunicandose con nosotros por nuestra vía de comunicación que figura en la pagina.
Este video muestra mucho de las cosas que hacemos por nuestros amigos, disfruten de nuestro día, diviertanse y nuevamente miles de gracias por ser parte de SéTu
El blog Antiegos publicó la siguiente foto que circula por internet señalando que pertenece al actor Radcliffe en un momento en su actuación en la obra Equus.
Al parecer la foto fué tomada desde la platea y sin lugar a dudas aviva la polemica sobre el desnudo del joven Harry Potter y sirve para pormocionar el espectaculo.
No podemos comprobar si realmente esa cola le pertenece, pero sin duda es una buena foto y una apretada cola.
Debido a que periodicamente recibimos algunos comentarios que no están acordes a la linea que queremos mantener en la pagina y que estos tienen una carga de agresividad o mal gusto hemos decidido moderar todos los comentarios que se dejan en Setubal.
Esto no significa instalar la censura como metodo de control, ni tampoco es un mecanismo para controlar la libre expresión de las personas que nos visitan, simplemente es una forma de moderar el mal gusto y la mala fe de algunas visitas que no entienden la importancia del respeto, la convivencia, el debate de ideas y el espacio cordial que queremos cuidar en esta pagina.
La metodologia empleada a partir de ahora será el leer cada uno de los comentarios que ustedes dejan en la pagina y luego publicarlos exactamente como ustedes lo han escrito, aquellos que contengan agresiones o cometarios de mal gusto que no aportan nada a la conversación que queremos lograr en los foros no seran publicados.
El siguiente es un texto que habla del primer ”Te Amo”, escrito por mi amigo Federico, espero que disfruten de esta historia:
Pensando en cómo fue el primer encuentro por lo general viajo al
segundo. Claro, sin dudas y con miles de estrategias para ser y decir.
Todo aquello sobre lo que no voy a hablar está latente, listo para
escapárseme. Hay temas que puedo eludir, que de perdurar la relación
podré excusarme tras la poca confianza de los primeros momentos.
Aunque la sé de poca importancia o la asumo como una relación
pasajera, ideo y proyecto. Con el leve recuerdo de su cuerpo y cara
pienso en si me queda bien. Intenté recordar sus manos, no pude. Le
sumo defectos posibles, comunes y poco densos para saber si lo
soportaría. Quizás para no enroscarme. Por lo general lo hago igual.
Por lo general los defectos que tuvo mi pasado fueron nada comunes y
poco densos.
Y pienso ¿otra vez empezar de cero? Presentar mi cuerpo, mi cama, mis
miedos. Contar las malas y mostrar las buenas. ¿Tengo restos para todo
eso otra vez? ¿y si está más verde que yo? En blanco.
¿Otra vez educar en sexo para tener lo que se quiere? Enseñar la cama
para que otro disfrute luego.
Y pienso. No tiene importancia, no durará. Si no tenemos sexo pronto,
del lunes no pasa.
Y la cama surge y el lunes quedó tres meses atrás.
Y dijo te amo. Escuché desde el baño, mis gestos y el silencio dejaron
en claro que el agua al lavar mis manos tapó sus palabras. Lo dijo con
miedo, tanto o más que el mío al oírlo. Pero no lo oí. De ésta sordera
voluntaria nacerá la primera discusión.
¿Qué se dice en ese momento? ¿cómo se miente? ¿yo también? Creo
profundamente que no es más que una prueba. Medirme. De eso se trata.
Habrá sumado de mí lo bueno y lo malo y la cuenta le da. Por eso me
tiró el te amo. Me testea. ¿estará calculando un futuro? ¿quién se
cree que es para ponerme a prueba?
Hace tres meses que nos vemos, pero ¿cumplimos tres meses?
Quizás el regalar cosas que denotan que escucho cuando habla confundió
las cosas. Ser atento y estarlo no es lo mismo. Al menos no como lo
usamos en Buenos Aires. Soy atento cuando te alcanzo la servilleta, al
atajar la agenda cuando el cable del teléfono la empuja y estoy atento
a los ataques, las indirectas, al timbre.
Yo estuve atento al registrar que le gustaban las fotos antiguas, lo
que me permitió con facilidad, elegir la postal con las señoras en el
casino de Mar del Plata. No fue empatía, ni casualidad. El “¿cómo
sabías?” se resuelve fácil. Simplemente escuché que te gustaban las
fotos antiguas, las viejas sentadas en la foto, me divirtieron a mí.
Salir del baño puede llevarme pocos segundos. Aunque decidir ducharme
pudo otorgarle unos minutos de plazo a mi vuelta a esa cama. Quería
hacer tiempo pero terminé, inexplicablemente, secándome fuera del
baño. Al verme fuera dilaté el secarme la cabeza para ganar tiempo.
Cuando no pude disimularlo más me incorporé a la situación como si el
último que hubiera hablado hubiese sido yo al decir voy al baño.
De espaldas, con la vista perdida en la blanca pared estaba recostado
el silencio. Todo yo. Mi voz y mis movimientos debían decir que no
había escuchado nada. Pasé cerca, rocé su espalda.
- Estás frío. Dijo
¿Que quiso decir? ¿frío cómo? ¿de temperatura o en actitud? Es lógico
que al bañarme baje el calor de mi cuerpo. Es una obviedad, si es una
obviedad no lo mencionaría. Entonces el frío viene de mi actuar. No
puedo reaccionar. Delataría que escuché el te amo. Tendría que
contestar con la voz calma. Si se aflauta me delato, si la agravo y
poso dejo ver que me atajo. Estaría inclusive atacando. Mejor callo.
Si toqué su espalda y dijo eso, el frío viene de mi mano.
Pensé. Yo jamás tengo las manos frías. Es cierto, estoy frío.
Me vestí con la misma ropa a excepción del calzoncillo. – Ya está.
Dije. Y parándomele delante mostré que estaba abrigado. Sin dejar
dudas, el frío venía de mi mano.
Gané, fui más rápido. Sonrió y se envolvió en las sábanas como para
buscar el juego. El cuadro no me convenció y fui a la cocina a tomar
jugo. El sexo me da sed.
Si todo lo que hice dejó en claro que no escuché lo que dijo, debía
asumir entonces que en lo que restaba del día, intentaría encontrar el
momento para repetir lo que sentía o creía sentir.
Yo pensaba. Quizás esté pensando que es mejor no haberlo dicho o
escuchado, que es lo mismo. A lo mejor se arrepintió, llegó a la
conclusión que no me ama y se siente más libre porque yo no escuché.
Si quiere libertad ahí está la puerta!
Seguramente no vuelva a decirlo esperando mi te amo. Si soy
inteligente no debo decirlo, si en verdad está calculando que no es
amor lo que siente quedaría expuesto ante su yo no. No creo haya
muchas personas que se animen al “yo no”. Yo hubiera usado el “yo
también” si la declaración no me hubiese encontrado en el baño.
¿Porqué esperó que entrara al baño? No es miedo. Quizás buscó esto.
Esperó que abriera la canilla y lanzó la bendita frase. Estrategias
todos tenemos.
Con dos cafés, el mío a medio tomar, volví a la habitación.
-¿No me escuchaste? Dijo.
Rápido, como si hubiera visto la escena antes, le dije: ¿hablaste? No,
no, estaba lavando los vasos de anoche. Claro que mis gestos fueron
blandos y frescos. Otra vez me creyó y dijo que no tenía importancia.
Definitivamente el agua es mi salvadora.
Metí de lleno mi cara en el café y rogué se durmiera.
Ya no estaba claro su plan. Si indagaba es posible que el “te amo” lo
sitiera. Un te amo de tres meses. Que frágil. Yo no tengo ni un “te
quiero” resistente. Aún no me acostumbro a la forma de sus dedos. No
conozco ni la mitad de sus miserias. ¿Amor? Eso viene después de odiar
un poco. La envidia también lo precede.
No durmió. Dejó que el café enfriara y convirtió ese sábado en uno de
preguntas y respuestas. Me atrapó.
Ahora tenía las manos frías, lo comenté.
Toqué su hombro y no señaló mi temperatura. Quedó expuesto así, que el
frío anterior era sobre mi actuar.
Provoqué bostezos para evitar seguir con las preguntas que se tornaban
cada vez más profundas, íntimas y cursis. Sin ganas reales aposté al
sexo para callar esa suerte de encuesta. Sólo logré cambiar su tono al
hablar.
Detesto que al tener relaciones se hable cómo si se estuviera en el
pasillo de “fríos” del supermercado.
El sexo siguió y las preguntas también. Que mal la pasé. Mis manos ya
no estaban frías, las suyas sí.
Tenía un tono burlón al indagar, como si estuviera escuchando mis
pensamientos. Anticipando mis cálculos e hipótesis. Entonces dijo que
el lunes era su día. Yo pregunté por qué y se negó a dar todo tipo de
aclaración.
Sabía perfectamente que ese lunes siguiente era el día de los
enamorados, pero yo corría con la ventaja de ser una persona que no da
importancia a las fechas extranjeras. De todos modos, en forma de
juego y sabiendo que sólo daría negativas, insistí para que develara
todo sobre su misterioso lunes.
Ahora bien, yo sabía que tenía un tope. A más tardar en dos días me
diría nuevamente te amo y sin estar yo en el baño. Quién sabe
acompañada de que sorpresa alusiva al festejo vendría la esperada
frase. Me iba a ganar.
Entre juegos lo hicimos otra vez, y luego nuevamente al baño. Dejé la
puerta entornada y mientras me cepillaba los dientes le pregunté:
-Hace un rato cuando estaba en el baño, ¿me dijiste algo? Con cara de
extrañeza, dijo no.
Me odia pensé. Sentí miedo. Que difícil. Absurdamente cerré la puerta
para que no oyera lo que pensaba. Mientras me miraba en el espejo y
trataba de entender como seguir, me di cuenta que debajo de la ceja
derecha tenía uno de esos puntos de grasa que dicen duelen mucho al
sacarlos.
No podía entender que buscaba. El sexo era muy bueno, las risas altas
y el respeto mutuo. ¿Porqué no me amaba? ya habían pasado tres meses.
Lo suficiente para tomarme cariño y necesitarme.
Enjuagué mi boca, saque su olor de mi cara y salí a la habitación.
Rodeé la cama quedando de frente. Mantuve la vista. Tenía los ojos
llorosos por errarle a la cara interna de los dientes con el cepillo y
chocar contra la garganta. Sólo yo sabía eso y las lágrimas daban
dramatismo a lo que diría.
Dejé mis ojos fijos en los suyos y dije: -¿Sabes que te amo?
Su cara se transformó y tardó en hablar porque aún tenía la boca seca
que deja el sexo. Despegó sus labios y dijo: -Yo también te amo.
Reconozco que al agregar el “te amo” al “yo también” le dio más
fuerza. A mí no se me hubiera ocurrido. No importó, yo estaba en plena
competencia y dispuesto a ganar.
Armado con cara de desilusión me di vuelta y me senté dándole la
espalda. Empecé a vestirme. Mientras agachado me ponía las medias dije
con la voz grave que da esa posición.
-No es necesario que digas nada. Si no sentís hoy, no importa.
Le gané. Aunque seguramente iba a reflotar lo del día de los
enamorados e intentaría dejar en claro que el primer te amo no vino de
mí. Por unos pocos segundos le gane. Aún sin saber si lo sentía o no,
yo dije te amo primero.
El blog Ojo de Horus Gay presenta dos informes sobre los mitos sobre la homosexualidad y de como ellos nos afecta y confunde a la sociedad. Uno de ellos trata sobre si la homosexualidad es una enfermedad mental y el otro nos habla sobre si uno escoge ser homosexual o heterosexual.
Recomendamos leerlos y obviamente dejar en ese blog sus opiniones ya que pese a las campañas sobre diversidad sexual y de que en algunos países como el nuestro existen orgamismos de Gobierno como el INADI que trabajan para que la sociedad acepte las diferencias,todavía hay personas que discriminan.