El tráfico de mujeres

Un día de sus vidas mujeres de la Republica Dominicana deciden hacer sus valijas y partir a la Argentina en busca de progreso, al cabo del tiempo regresan a su país con el cuerpo marcado por la violencia y el abuso.
Son mujeres que la gente “normal” les da vuelta la cara, pero que en realidad no quieren darse cuenta de que estas mujeres son víctimas de la trata y tráfico de personas con fines de explotación sexual.
En el año 2000 y bajo la orbita de las Naciones Unidas se firma la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional. El tráfico de personas, en su mayoría mujeres, con fines de explotación sexual se encuentra sustentado en una red de complicidades de diversos sextores con un único fin el enriquecimiento de los involucrados en este delito que viola los derechos humanos de las personas sometidas.
Las Naciones Unidas señalan que este “negocio” mueve entre 5 y 7 billones de dolares al año y que anualmente se venden 4 millones de mujeres para prostitución, esclavitud o matrimonio y alrrededor de 2 millones de niñas para el comercio sexual.
En esta red de delincuencia estan involucrados varios sectores entre los que se encuentran trasportistas, dueños de hoteles, camioneros, y dueños de cabaret entre otros, unos facilitando el traslado y otros reteniendo sus documentos con el fin de ejercer poder sobre ellas.
Casos recientes de tráfico en la Argentina
La Organización Internacional de Migraciones denunció ante la Cancilleria Dominicana que habían “importantes complicidades políticas y diplomáticas”.
El caso se dio a conocer en octubre pasado, los delincuentes ofrecian 800 dólares quincenales para trabajar como niñeras o mucamas y luego la prostituían.
El embajador dominicano en Argentina, Cirilo Castellanos, dijo que estaban al tanto del ingreso a la Argentina de unas 5,000 dominicanas a través de redes delictivas que les prometían trabajos en casas de familias y luego las explotaban sexualmente. Sin embargo, se defendió argumentando que no podía hacer nada para evitarlo por no contar con denuncias concretas.
Las mujeres eran hospedadas en una casa en el barrio Boedo, en Buenos Aires, dirigida por Máxima Pérez Matos, presidenta de la filial en nuestro país del Partido Revolucionario Dominicano.
Pese a las denuncias y a que las Autoridades Dominicanas encargaran una investigación, las acciones de persecución judicial se estancaron, sin lograr ningún resultado positivo para que estas mujeres dejen de padecer el abuso y el maltrato a la que estan sometidas dia a dia.
Una pregunta final: ¿qué altos funcionarios de la embajada Dominicana estarán involucrados en el tráfico de dominicanas en Buenos Aires para que esta situación continue?



