COSTARAN SOLO 100 DOLARES
Los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) están trabajando en un dispositivo que, esperan, servirá para cumplir un ambicioso proyecto. Se trata de una notebook fuerte y amigable para los niños, que podría venderse a los gobiernos de los países pobres por 100 dólares. Nicholas Negroponte, director del Media Lab del MIT y autor de la idea, presentó un prototipo en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, en noviembre pasado.
Los diseñadores confiesan que a su laptop todavía le faltan algunos detalles importantes, como una pantalla barata y una manivela que proporcionará energía donde no haya electricidad.
“Modificará la manera en que los niños de todos los países se relacionan con el mundo —dice Seymour Papert, profesor del MIT—. El resultado será que los conflictos disminuirán a medida que los niños se incorporen a la educación y a la cultura.”
Por otra parte, este proyecto de una notebook barata también tiene sus críticos, quienes se preguntan si las conexiones inalámbricas que posee el aparato servirán de algo en aldeas donde el acceso a Internet es caro o no existe. Y algunas personas ya han expresado sus dudas de que —a pesar de los colores que deben distinguirlas— los millones de laptops destinadas a niños de países subdesarrollados, marcados por la corrupción, lleguen realmente a manos infantiles.
Los directores del proyecto, llamado Iniciativa Laptop de Cien Dólares dicen que quieren una máquina que reemplace las computadoras, los libros de texto, las bibliotecas, los mapas y las películas. “En una aldea africana no hay nada de eso”, dice Papert.
Los diseñadores pudieron fabricar un microprocesador barato, parecido al de algunas computadoras hogareñas. En cuanto a la pantalla, es más problemática, ya que en las notebooks corrientes vale bastante más de 100 dólares. Para el nuevo modelo, por lo tanto, la pantalla debería costar mucho menos y tener un dispositivo para cambiar la orientación, a fin de que se pueda leer un texto verticalmente y no en la forma apaisada habitual cuando se la apoya sobre una mesa.
“Nosotros le llamamos a esa posibilidad ‘Modo para leer en la cama’, y la consideramos fundamental para un niño que usará la computadora fuera de la escuela”, dice Kenneth Jewell, un especialista de Design Continuum, la firma norteamericana que fue contratada para diseñar la parte exterior de la laptop.
Hasta el color fue un problema. Los diseñadores no querían una máquina que por su aspecto exterior pareciera estar destinada “sólo a niños pequeños”, porque temieron que los adolescentes la rechazaran. Pero aun así, deseaban conseguir algo lo suficientemente específico como para desalentar a los adultos que pensaran en robarlas para venderlas.
“Se trataba, básicamente, de incorporar un estigma social a la posibilidad de robo —dice Kevin Young, otro técnico de Design Continuum—. Cuando uno ve la laptop, la asocia inmediatamente con la educación”. Y agrega que ellos esperan que esa especificidad la haga tan poco atractiva para los ladrones como, por ejemplo, un ómnibus escolar.
Los diseñadores confían en el éxito de la empresa, y señalan que ya han recibido señales de interés de los ministerios de Educación del Brasil y de Tailandia.